22 Festival Internacional de Poesía de Medellín
Homenaje al espíritu de los pueblos aborígenes
Con 22 versiones celebradas a la fecha, el Festival Internacional de Poesía de Medellín se ha consolidado como uno de los Festivales de Poesía más importantes del mundo, característica confirmada tanto por los poetas visitantes como por los propios directores de otros Festivales. Su influencia en el mundo, permitió crear el Movimiento Poético Mundial en julio de 211, del que hacen parte 114 festivales internacionales de poesía, 97 proyectos poéticos y 1.185 poetas de 131 países.
Esta acción también caracteriza al Festival como un evento pionero en la globalización de la poesía, para beneficio tanto de la expresión poética mundial como de los grupos sociales que le dan sentido a las actividades programadas.
Desde su fundación en 1991, 1011 poetas en representación de 157 países de cinco continentes han tomado parte en el Festival Internacional de Poesía de Medellín.
A realizarse en ciento cincuenta escenarios de la ciudad de Medellín y sus cinco corregimientos, en seis municipios de su área metropolitana, en diez municipios de Antioquia y en diez ciudades de Colombia, el 22º Festival Internacional de Poesía, fiel a su origen, consolida su continuidad como mensaje y ejercicio colectivo generador de la dignidad que ilumina, desde la poesía, el canto y la celebración, ante las adversidades de nuestra historia. Con la participación de 70 poetas de 40 países de los cinco continentes, se realizarán también 35 actividades pedagógicas dentro de la 16º Escuela de Poesía de Medellín, distribuidas en cursos, talleres, paneles y conferencias. También habrá una programación alternativa que consiste intervenciones de las diversas expresiones artísticas teniendo como eje la poesía.
En esta ocasión el Festival realizará un homenaje al espíritu de los pueblos aborígenes, con lo que se pretende reivindicar su memoria y cultura a través de su expresión poética. Este gesto es también un mensaje a la población planetaria en el sentido de que ahora, más que nunca, la palabra y el mensaje de los pueblos aborígenes adquieren validez, verdad y sabiduría que reafirman el amor a lo viviente, a través del canto, del rito y del carácter sagrado de la vida y sus criaturas.