Tomarse una buena taza de café, atreverse a realizar actividades acuáticas, retratar colores y paisajes pintorescos son placeres que podemos tener a solo unas pocas horas de Medellín.

Los invitamos a un recorrido por Antioquia y sus 4 Maravillas que no deben perderse jamás.   

Guatapé

   Se extiende alrededor del embalse artificial donde las actividades acuáticas se acompañan de artesanías, postres, dulces y juegos de la feria que se hace en el malecón para recibir a los turistas cada n de semana. La mayoría de ellos llegan tras visitar la piedra del Peñol, una roca de granito tan grande que su cima es un mirador perfecto para contemplar la belleza del embalse y las pequeñas islas en su interior.

Guatapé ha recibido diversos nombres como Remanso de paz, Paraíso turístico de Antioquia y Pueblo de zócalos, pues sus casas han sido decoradas con coloridos zócalos que se han vuelto la atracción principal. Este pueblo, entre las montañas, cuenta con un pequeño mar que es la dicha de los gran- des y pequeños visitantes.

   

El mejor plan en Guatape es subir los más de 700 escalones de piedra del Peñol. ¡Recuerden subir ligeros!

   En octubre se celebra la fiesta de Los zócalos, el embalse y el turismo, en honor precisamente a estos tres pilares fundamentales para su cultura y desarrollo. En Semana Santa la fe vuelve a revivir con las puestas en escena que se llevan alrededor del parque, donde Jesús es nuevamente sentenciado frente a los guatapenses y visitantes, que se reúnen para este solemne momento. 

Jericó

   También conocido como La Atenas del suroeste, este es un pueblo autóctono y de gran tradición religiosa. No en vano de allí es la Madre Laura, la única santa de Colombia, cuya casa natal se encuentra abierta al público para conocer a través de sus objetos su propia historia y la del pueblo.

 

Cuenta con cinco iglesias para recibir a turistas y feligreses, que además de Dios, pueden encontrar maravillosos paisajes, gente amable y ambiente acogedor. Como parte de la peregrinación, y del paseo, es menester subir al cerro del Cristo, desde donde se tiene una panorámica increíble de la región. A veces se puede usar el teleférico para llegar a un pequeño bosque, más arriba del cristo.

   

A Jericó se puede llegar desde la Terminal de Transportes Sur de Medellín. El viaje en bus dura 3 horas y cuesta alrededor de $25.000 COP (unos US$7).

   

Además se puede visitar el museo de arqueología y artes, realizar un recorrido gastronómico o un paseo por las ferias de artesanía, donde los productos en cuero mandan la parada. Gracias a la tradición del carriel, parte de la vestimenta de los paisas, los jericoanos han perfeccionado estas técnicas. Las moto taxis o motorratón, como les dicen allí, se encargan de añadir el colorido con sus múltiples diseños y homenajes a la Madre Laura. 

Jardín

   En Jardín, el último pueblo del suroeste, las motorratón también están vigentes. Así como también tomar tinto o aguardiente en las mesas del parque mientras florecen las rosas de las jardineras centrales o caen las flores amarillas de los guayacanes. En sus calles empedradas se respira tradición y color.

Las dos torres de su famosa iglesia, una basílica neogótica construida magestuosamente en piedra, son solamente superadas por las montañas, de la cordillera de los Andes que lo rodean y desde donde es usual ver los parapentes que vuelan sobre los cafetales y los cultivos de plátano y gulupa.

En caminadas ecológicas y a caballo se pueden encontrar tesoros de la naturaleza escondidos entre las montañas, como la Cueva del resplandor, una caí- da natural de agua entre una roca. También ríos de agua templada son ideales para nadar en los días soleados. 

Para visitar las cascadas y cuevas en Jardín es recomendable contratar un guía local. En el pueblo pueden encontrar muy buenos desde $65.000 COP (US$19), que incluye transporte y refrigerios.

La pesca de trucha, la molienda, los dulces y los postres se encuentran entre las variedades turísticas y gastronómicas. Sus estas son las de la rosa, pero todo el año recibe eventos y celebraciones de la región o el departamento. A mitad de año se lleva a cabo el festival de cine de Jardín, donde las historias de ficción se toman las calles, colegios y el recién remodelado teatro. 

Andes

   Andes es el municipio más grande del suroeste y el principal centro económico de esta región cafetera. El color está en sus calles, la sonrisa de la gente y los carros que van de allí para allá, con mercados, familias y café. Los más coloridos son las chivas o escaleras, un bus acondicionado para el transporte rural, que nació en Antioquia y se extendió por todo el país, y hacia Ecuador y Venezuela. Su latonería es pintada y decorada de manera única, por lo que se han convertido en obras de arte andantes. A través de ellas se puede llegar a las diversas veredas del municipio, donde se pueden visitar cultivos de café y fincas campesinas.    

Andes es un lugar perfecto para ver aves. Allí vienen miles de familias de azulejos, colibríes, gavilanes, guacharacas, garrapateros, gallinetas, loros, pájaros carpinteros, pechirrojos, pericos y muchos más. No olvides llevar binoculares.

   Para quitar el calor están charcos y ríos a su alrededor o las piscinas de diferentes balnearios, así como también la del ecoparque municipal. Tiene dos iglesias y dos parques, el principal sue- le ser concurrido en el día por andinos y turistas, que cada vez empiezan a llegar más para descubrir este pueblo. En la noche se enciende la esta en el otro parque, el de San Pedro, con variedad de música para todos los gustos. No se lo pueden perder.  Artículo de: Juan Camilo Vélez 

Instagram: @kasedna_travel     

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