Un clásico universal cobra vida en una versión poética y asombrosa que mezcla el circo contemporáneo con el teatro. Esta adaptación libre traslada al público a un universo distópico donde El Principito y sus planetas se transforman en un viaje visual cargado de acrobacias, humor y reflexión. Cada personaje recuerda que lo esencial vive en los afectos, en la risa y en la mirada curiosa con la que los niños descubren el mundo.